El movimiento frenético de los primeros días de mercado se paró en seco para esperar la decisión de Kevin Durant, MVP en 2014 y cuatro veces máximo anotador de la NBA. El tipo de jugador que puede cambiar el equilibrio de toda una competición. Desde que la agencia libre nació hace casi tres décadas, la única estrella de esta magnitud que había pisado el mercado con opciones reales de cambio fue LeBron James.

Después de gastar más de 2500 millones de dólares en el primer fin de semana, la NBA en bloque aguantó la respiración esperando la decisión de Kevin Durant. Tras sentarse a negociar con seis equipos, el alero anunció que se unirá a los Golden State Warriors.Uno de los mejores anotadores de la historia se sumará a la causa del equipo que este mismo año estableció un nuevo récord de 73 victorias en temporada regular, el grupo que estos días marca el paso en la evolución del baloncesto. Los convierte de inmediato en algo más que un favorito prohibitivo para la próxima campaña. Una lujosa colección de talento individual y colectivo como pocas hubo en el baloncesto de clubes. Apenas un par de semanas después de perder las Finales ante los Cleveland Cavaliers de LeBron James, los Warriors atan el único refuerzo que podía hacerlos más temibles.

“La primera obligación que tenía conmigo mismo era tomar esta decisión basada en mi potencial para crecer como jugador – puesto que eso es lo que siempre me ha llevado en la dirección correcta. Pero también estoy en un momento de mi vida en el que es de igual importante encontrar una oportunidad que alimente mi evolución como persona: salir de mi zona de confort para ir a una nueva ciudad, una comunidad que me ofrezca el mayor potencial para mi crecimiento personal. Con esto en mente, he decidido unirme a los Golden State Warriors”, anunció en una carta publicada en ‘The Players Tribune’.

La intervención de Jerry West fue decisiva. El hombre cuya silueta enmarca el logo de la NBA, hoy directivo de los Golden State Warriors, habló el sábado por teléfono con Kevin Durant sobre lo que implicaría su fichaje por la franquicia californiana. Según la ESPN, West, que perdió las siete primeras Finales de su carrera y sólo ganó una de las nueve que disputó, compartió sus frustraciones con Durant. Sus Thunder, aspirantes al anillo desde 2011, sólo consiguieron disputar unas Finales. Este, olvidadas todas las lesiones que acabaron con los asaltos anteriores, se estrellaron contra los Warriors.

Quinteto de ciencia ficciónKevin Durant aceptó reunirse este fin de semana con seis equipos. Los Thunder, los Warriors, San Antonio, Boston, Miami y Los Angeles Clippers. Tres grandes aspirantes al anillo, una franquicia histórica y dos de los mayores mercados de la NBA. Los Celtics se presentaron en la reunión con Tom Brady y el fichaje de Al Horford. Golden State, con Stephen Curry, Klay Thompson, Andre Iguodala y Draymond Green. Cuatro. Faltaba uno para completar un quinteto temible. Faltaba, era el mensaje tan finamente hilado, Kevin Durant.

Durante refuerza todas las áreas en las que los Golden State Warriors ya eran fuertes y tapa algunas carencias. Es, quedó dicho, uno de los mejores anotadores de la historia. Es un excelente tirador, un pasador más que notable y un gran defensor para un equipo cuya revolución descansa en reunir sobre la pista al mismo tiempo a cinco hombres que pueden pasar, botar y tirar. Cinco amenazas permanentes. El triunfo de la versatilidad, que tiene también un capítulo sobresaliente en defensa.

Debajo de toda esa purpurina de su ataque, los Warriors son además un equipo que está cambiando las reglas en defensa: en su mejor versión, pueden reunir cuatro jugadores capaces de cambiar cualquier asignación. Kevin Durant será también uno de ellos. En los pasados playoffs, precisamente contra Golden State, desplegó todo el arsenal defensivo de un hombre de 2.10, brazos eternos y movilidad de escolta. Unos ingredientes que mezclan perfectamente con la receta de los Warriors.

A todo eso une algo ‘nuevo’: Kevin Durant es uno de los jugadores más desequilibrantes de la NBA en el uno contra uno. Los Thunder han sido durante todo este tiempo uno de los equipos más directos y con menos circulación de la liga porque tenían en él y Russell Westbrook dos jugadores determinantes en el mano a mano. Durant tiene lo necesario para encajar en un ataque muy rico en movimiento de balón como el de los Warriors, pero llegado el momento también podrá proponer un cambio de guión, una poderosa alternativa para seguir alimentando la canasta.

Los Golden State Warriors, como los Miami Heat en 2011 o los Cleveland Cavaliers en 2014, necesitarán tiempo para asimilar un cambio tan grande. Pero antes la adaptación tendrá que llegar también en los despachos. Durant firmará un contrato de 54.3 millones de dólares por dos temporadas, con una opción para salir al mercado el próximo verano (así podría aprovechar la nueva subida del límite salarial, como ha hecho LeBron James los dos últimos años). Para hacerle hueco, los Warriors tendrán que renunciar a Harrison Barnes, Festus Ezeli y probablemente Andrew Bogut. Dos titulares y un pívot suplente.

Adiós a Oklahoma

Durant abandona unos Oklahoma City Thunder en los que ha pasado los primeros nueve años de su carrera, incluido aquel último bajo la denominación de Seattle Supersonics. Allí ayudó a levantar una franquicia que estando aún en pañales llegó a las Finales de la NBA en 2012 y que pese a las lesiones que afectaron a sus tres mejores jugadores había disputado cuatro de las últimas seis Finales de Conferencia.

En sólo dos semanas esa franquicia se ha quedado sin Durant y Serge Ibaka, traspasado a los Orlando Magic en la noche del draft. Dos de esos ‘padres fundadores’ de los que hablaba Sam Presti, su ideólogo, para reseñar el crecimiento meteórico del equipo. Para Durant, Oklahoma era algo más que su casa durante estas nueve temporadas. “Soy de Washington DC, pero Oklahoma es la que me ha criado de verdad. Me ha enseñado mucho sobre el significado de familia y también de lo que significa ser un hombre”, confesaba en su carta de despedida.

Desde que la franquicia se trasladó a Oklahoma en 2008, Kevin Durant ha estado muy involucrado en la comunidad. Cuando en 2013 un tornado en la cercana ciudad de Moore dejó más de una veintena de muertos y casi 400 heridos, donó un millón de dólares para ayudar en las tareas de asistencia humanitaria y reconstruir la zona. Es eso de lo que hablaba en su carta de despedida cuando decía que había pasado unas de las semanas más difíciles de su carrera. “Siempre me han apoyado sin condiciones y no podría estar más agradecido por lo que han significado para mi familia y para mí”.

Kevin Durant y Russell Westbrook han formado durante estos años una sociedad que ha estado muy cerca de conquistar la NBA. Sólo las lesiones les impidieron aspirar al anillo entre 2013 y 2015. Ese último año, Durant tuvo que someterse hasta a tres operaciones por una fractura en el pie de la que sólo pudo regresar totalmente recuperado el curso pasado. Con todos sanos, los Thunder lograron poner a los Warriors contra las cuerdas en las Finales del Oeste, pero una increíble remontada volvió a dejarles a las puertas de las Finales. Cayeron contra Golden State, el equipo al que ahora se une Kevin Durant para buscar su anillo.

Andrés Aragón/elmundo.es

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