Cuando se espera en incertidumbre las horas se hacen largas y la desesperación empieza a abrirse paso. Minutos, horas e incluso días es el tiempo de espera al que se someten los familiares que acompañan a pacientes embarazadas de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, ya que no les permiten pasar de la puerta de entrada.
Desde la madrugada del sábado, María Evangelista aguarda por su hermana, quien según sus indagaciones informales, entró en labor de parto el pasado domingo.
A más de 48 horas de angustiante espera, acostada en una acera debajo del sol con bultos llenos de ropa, María quiere saber el estado en que se encuentra su hermana y cuál es el sexo de su sobrino. No obstante, no ha obtenido ninguna información por parte del personal de la Maternidad.
“Yo no he sabido si es hembra o varón. Hasta que yo no sepa de ella no me voy”, exclamó, mientras que con impotencia dijo que no ha podido bañarse, comer ni dormir por las condiciones en las que espera.
María dice que recorrió desde el kilómetro 26 de la carretera de Yamasá para acompañar a su hermana a la Maternidad de la Altagracia, unos 36 kilómetros de distancia aproximadamente, sin embargo sólo se encontró con la promesa de que los médicos “saldrían con una lista ahorita”.
Los lugares designados para que los acompañantes “hagan tiempo” mientras las embarazadas dan a luz y se consultan en el centro médico son aceras, calles, bancos y filas de decenas de personas que tienen hora de llegada pero no de salida.
La mayoría de los que aguardan hablan entre ellos, otros fijan sus ojos en el hospital “buscando una forma de que pasen las horas” y alguien salga con respuesta de sus parientes.
Covid y violaciones
A pesar de la implementación en el país de los protocolos y medidas de higiene para hacer frente al Covid-19, en las afueras de la Maternidad se aglomeran diariamente decenas de personas con y sin mascarillas, quienes incluso duermen en los alrededores violando el toque de queda impuesto por las autoridades.
Como María, otras personas esperan desde la madrugada “a ciegas”, pues no saben el estado de los pacientes y la única información que les proporcionan es que les darán de alta a las 2:00 de la tarde.
En la acera opuesta también se puede percibir el cansancio y la fatiga. Yesula Donatien, de nacionalidad haitiana, espera desde el pasado domingo en la noche por su hija Thelena Velus, con quien ha podido establecer comunicación “pidiendo minutos”, pero no ha visto a su nieto. Con la cabeza y brazos cubiertos protegiéndose del ardiente sol, se ve obligada a creer en las palabras de los médicos: “su hija sale a las dos”.
Otro caso de “espera sin respuesta” es el de Ana Pérez, quien desde las 6:00 de la mañana se sumó a la larga fila de acompañantes que aguardan sin obtener información alguna sobre las necesidades o el estado de los pacientes. Tres horas después, Ana aún se pregunta qué pasa en el interior de la Maternidad.
Le preguntamos cuál es el principal inconveniente que se le ha presentado mientras espera. Esta fue su respuesta: “La persona con la que yo ando no sabe español. El otro día vine y duré el día completo aquí y uno coge “pila de lucha”, dijo.
Otros obstáculos
Los acompañantes se quejan de que gran parte de las embarazadas que acuden al centro en busca de asistencia son haitianas que no hablan español, razón por la cual se les dificulta la consulta y la comunicación.
Esta diferencia de idiomas junto a la falta de un traductor en el interior de la Maternidad, contribuyen a aumentar la extenuante espera.
Según datos ofrecidos por el centro hospitalario, en octubre del presente año las parturientas haitianas representan el 43 por ciento del total de nacimientos de la Maternidad. A su vez, en comparación con el 2019, los partos de haitianas han aumentado 66 por ciento entre los meses de enero a agosto.
El distanciamiento social y las medidas de higiene han provocado que el personal del centro asistencial deje pasar únicamente a las embarazadas a sus instalaciones, ni siquiera los esposos tienen entrada. Según María, antes de la pandemia les permitían entrar al hospital y tener “ciertas comodidades”, no obstante, en la actualidad les cierran el paso obligándolas a esperar en las calles.
Por ahora, a los acompañantes les toca improvisar una “sala de espera” en las calles y aceras en los alrededores de la Maternidad, mientras confían en las “escasas informaciones” proporcionadas por el personal del centro de salud.
Sobre la Maternidad
El centro materno-infantil fue inaugurado el 24 de octubre de 1949 y abierto al público un año después bajo el nombre de Hospital Maternidad Julia Molina.
Según la institución, su principal misión es garantizar un servicio comprometido con la calidad en la salud integral de la mujer, del recién nacido, y la reducción de la morbi-mortalidad materno perinatal, además de formar un personal con las competencias demandadas por el sistema de salud.
Santo Domingo, RD
Más de 18 mil millones de pesos han recibido los diferentes partidos políticos, desde que en 1998 el Estado dominicano comenzó a otorgarles fondos del Presupuesto Nacional.
En total, son RD$18,000,406,470 que el Estado ha erogado en favor de las organizaciones políticas en los últimos 22 años, de los cuales RD$14,585,273,920, equivalente al 80% del total, se asignaron a los cuatro principales de ese período: el de la Liberación Dominicana (PLD), Reformista Social Cristiano (PRSC), Revolucionario Dominicano (PRD) y el Revolucionario Moderno (PRM).
El monto del dinero ha ido en ascenso continuo desde 2017, cuando el Estado otorgó a los partidos RD$805,043,462; al año siguiente se elevó a RD$1,260,400,000; en 2019, la cifra subió hasta 1,506,000,000, y en este 2020 los aportes ascendieron a RD$3,014,000,000 por ser un año electoral.
El PRD ha sido el que más fondos ha recibido, ya que desde 1998 cuando era el mayor partido, ha obtenido RD$4,746,738,722.25; seguido por el PLD, que desde 2004 ocupó la primacía electoral y se les han otorgado unos RD$4,613,246,976.97.
El siguiente en la lista es el PRSC que ha recibido RD$3,825,836,123,91, y el nuevo PRM, que comenzó a recibir contribuciones del Estado desde 2015, ha recibido RD$1,399,452,097.53.
Esta contribución del Estado a los partidos políticos ha vuelto a ocupar relevancia en la opinión pública, desde que la semana pasada, durante una alocución al país, el presidente Luis Abinader anunció que propondrá al Congreso Nacional rebajar el 50% de esta cuota, ya que el próximo año no es electoral. Esos recursos se redirigirían a la construcción de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en el municipio Santo Domingo Este. Los principales partidos políticos han fijado sus posiciones sobre la propuesta presidencial. El PLD y el PRSC la han rechazado y el PRM, Alianza Páis y Dominicanos por el cambio la apoyan, mientras Fuerza del Pueblo dijo que esperará hasta que la pieza legislativa llegue al Congreso.
“Por cuestiones de semántica, nosotros vamos a esperar que la propuesta llegue al Congreso, porque si es el 50% de lo que se entregó el año pasado, eso es lo normal. En años no electorales, siempre se entrega la mitad, por eso hemos decidido esperar”, dijo el expresidente Leonel Fernández, líder de Fuerza del Pueblo.
¿De dónde salen los recursos?
La asignación de las partidas de los fondos públicos a los partidos políticos estaba contemplada en la antigua Ley Electoral 275-97, que establecía que los partidos políticos reconocidos estarían recibiendo en partes iguales el 0.25% de los ingresos nacionales del presupuesto nacional.
Sin embargo en la nueva ley 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos y en la ley 15-19 de Régimen Electoral, ese apartado específico fue dejado fuera, sin especificar el monto que debe ser otorgado.
La cantidad que el Estado reparte quedó enteramente a la discreción de la ley general del Presupuesto y a la posterior aprobación del Senado de la República.
¿Cómo se reparten?
El artículo 61 de la ley 33-18 establece que la distribución de la contribución económica del Estado a los partidos políticos, agrupaciones y movimientos políticos, es de un 80 por ciento, distribuido en partes iguales entre los partidos que hayan alcanzado más del 5% de los votos válidos emitidos en la última elección.
Un 12% es distribuido entre los partidos que hayan alcanzado más del 1% y menos del 5% de los votos válidos emitidos en la última elección, así como un 8%, distribuido entre los partidos que hayan alcanzado entre 0.01% y un 1% de los votos válidos obtenidos en la última elección.
Contexto histórico
Desde 1998 los partidos políticos reciben un financiamiento anual por parte del Estado dominicano, gracias a la ley 275-97 aprobada por el Congreso durante el primer periodo de gobierno de Leonel Fernández, en cumplimiento a un acuerdo firmado durante la crisis post-electoral de 1994.
En esa oportunidad, el principal abanderado para que esa ley se aprobara fue el entonces líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), José Francisco Peña Gómez, quien defendía esa fórmula durante las campañas electorales de 1994, 1996 y hasta su muerte poco antes de las municipales de medio término en 1998.
Además de la crisis económica que presentaban los partidos para la época, Peña Gómez citó entre las razones para que el Estado asignara un presupuesto a las organizaciones política, porque se evitaría la creación de un “partido único”, ya que a su entender la organización política en el poder tendría más ventajas. Además, que solo de esa forma se evitaría “en parte” que los partido políticos recibieran dinero del narcotráfico y otra fuentes ilícitas.
Lo normal era que Eridania y su esposo, Luis Matos, se pasaran el viernes por la tarde en familia en la galería de su casa con su hermana Griselda Padilla.
La corriente del río es fuerte y le arrebata a Eridania Padilla Corniel a su hija de los brazos. Cuando vuelve a sostener su cuerpo, ya no es el de su hija, sino el cuerpecito de Braiden, el hijo de su sobrina Grissel, que está a punto de cumplir diez meses.
Ese fue el extraño sueño con el que Eridania se levantó el viernes 3 de octubre por la mañana, justo un día antes de que la vida le cambiara.
Lo normal era que Eridania y su esposo, Luis Matos, se pasaran el viernes por la tarde en familia en la galería de su casa con su hermana Griselda Padilla Corniel (o como ella le llamaba, Gris) y sus sobrinas, quienes vivían a unos pocos pasos de su casa. Lo normal también era que conversaran y bebieran una que otra cerveza en Limonal Arriba, un pequeño barrio de casas de block, muchas de ellas construidas por los mismos propietarios. Este sitio es de calles estrechas y personas unidas.
Aquel viernes, Gris estaba en Santiago con su esposo, Juan Francisco de los Santos Cepín, y no la pudieron ver durante el día completo. A quien Eridania sí vio en el atardecer, cuando el sol estaba puesto, fue a su sobrina Grissel de los Santos Padilla, hija de Gris.
Lo que sigue es un relato de las agónicas horas que vivieron los residentes de Limonal Arriba el sábado 4 de octubre. El relato de una tragedia que los ha dejado traumatizados y por el que en las noches les cuesta dormir. Uno que involucra el mal manejo de una planta de gas, mala suerte y lecciones. Uno que no puede ser olvidado, pero que lamentablemente muchos olvidarán. Uno que pudo haberse evitado.
Grissel era una niña flaca, de unos quince años, que había dado a luz a Braiden, y que el sábado 4 de octubre, el mismo día de la explosión, iba a cumplir diez meses.

Vivía con su mamá, su papá; su esposo, un joven de 18 años llamado Samuel Gabino Ulloa; su hermana menor, Grismeilyn de los Santos de 11 años, apodada Gorda, y su bebé llamado Brainden Gabino de los Santos.
La familia residía en una pequeña casa de block de un solo piso, construida por sus padres a unos pocos pasos de la casa de su tía Eridania. En total, eran seis personas en la vivienda que se ubica justamente detrás de una planta de expendio de gas propano, que hoy con letras consumidas dice “Coopegas”.
—Mira, para que veas al niño que no lo has visto hoy, —le dijo Grissel a Eridania.
Eridania lo agarra y le sonríe al bebé.
—Mañana te lo traigo para que celebremos sus diez meses.
—¡Ay, pero está grande él! —le dijo sonriéndole a Brainden.
—Un hombrecito ya, — le respondió Grissel
Ambas se despidieron y Grissel se fue camino a casa.
El sábado 4 de octubre, la mañana en la que despertaron entre fuego y humo, Nelson Osoria, un joven de 25 años que vivía por la zona, junto a otro muchacho que residía en una vivienda de madera azul, fueron de los primeros en ver que las cosas no iban bien. El humo emanaba con insistencia de la planta, y el aire que respiraban ya era puro gas. Fueron a la casa familiar de De los Santos, que era la más cercana y donde vivía su amigo Samuel, para advertirles del peligro y ayudarlos a salir.
En ese momento, Cojoyo, el guachimán que cuidaba la planta, había visto el humo y en vez de huir fue a buscar la válvula que controla el escape de gas para ver si podía parar la fuga.

En la misma carretera La Peña, donde están las ruinas de la planta de Coopegas, justo al lado, hay un residencial llamado Brisas del Palmar que tiene patio y casas amplias bien pintadas de dos pisos.
Nilson Reyes y Juana Bisonó, dos residentes del residencial que tenían su casa justo al lado de la planta, se levantaron por un fuerte olor a gas y descubrieron la casa inundada de un humo blanco.
Sus cuerpos viejos no son los más ágiles para salir rápido de la casa. Lo primero que hicieron fue despertar a su nuera, Julissa Ortiz, quien desde que abrió los ojos agarró a su hija de un año y le pegó su cabeza a su pecho, justo encima de su corazón. Luego todos salieron de la casa y mientras caminaban en el patio del vecindario la planta estalló.
Luis y su esposa Eridania se levantan con el estruendo. Él salta de la cama y va directamente al frente de la casa donde está su hijo pequeño y lo encuentra tirado en el suelo con la sábana encima y aturdido: la onda expansiva lo había tumbado de la cama. Atrás escucha a Eridania gritando: —¡Qué pasa! ¡Qué pasa! ¡Qué pasa!
Luis agarra a su hijo y mira por la ventana delantera donde ve la casa de De los Santos, donde vive Gris y su compadre Juan Francisco, encendida y explotada.
—¡Santo Dios! ¡Ay Dios mío Eridania ¡Ay Dios mío! —comienza a gritar Luis.
Vuelve a su habitación y encuentra a Eridania con su hija en sus brazos, temblando de pies a cabeza.
—¡Eridania la casa de Gris! ¡La casa de Gris!

Ambos fueron a la galería y encontraron el vecindario en un completo caos. Todo el mundo estaba corriendo y gritando, la gente salía de sus casas en pijama y dejaban la puerta abierta, buscando a sus familiares entre todo el desorden hasta escapar de la escena.
Al mismo tiempo de aquella catástrofe, en el vecindario Brisas del Palmar, Don Nilso, Doña Juana y Julisa se quemaron con la explosión y comenzaron a gritar. Los vecinos escucharon todo el ajetreo y salieron de sus casas. Uno de ellos salió en ropa interior y vio a Juana tirada en una esquina con la ropa en llamas, fue corriendo hasta donde ella y se quitó su ropa interior y con ella empezó a apagar el fuego.
Don Nilson caminó hasta el patio donde había grama y unos bancos de piedra; los vecinos vieron cómo el abuelo, encendido en fuego, se sentó en la grama y se quedó ahí hasta apagarse.
Cada pocos segundos sonaban explosiones y se veían llamaradas que salían del local de Coopegas. En la calle donde vivían Eridania y su esposo Luis todo el mundo gritaba y corrían alejándose del área.
En ese momento Eridania distingue dos sombras, las de Gris y la Gorda caminando a pasos cortos y con los ojos completamente abiertos.
No lloraban, no estaban gritando, parecían muertas caminando hacia ella, recuerda.
— ¿Y esa es Gris? ¿Gorda? ¡Ay dios mío! ¡Ay dios mío! —grita Eridania.
Luis buscó las llaves para abrir el portón pero sus manos le temblaban tanto que no lograba entrar la llave correcta en el cerrojo. Fue su hermana, que vive en una de las casas de al lado, la que se acercó y abrió el portón de la casa.

Luis trató de sostener a Griselda, pero esta no podía mantenerse de pie porque tenía las plantas de los pies quemadas. Es por eso que tropieza y cae en el portón. Eridania, con ayuda de su hermana, tomó a sus hijos y a la Gorda, que estaba quemada y blanca con ronchas rojas y sangre en toda la piel, y se fueron calle arriba entre todo el reguero de personas para salir del peligro.
Luis logró sentar a Gris en una silla y en ese momento un joven que se parece a Samuel viene corriendo, quemado, rojo con la piel hinchada y desprendida.
— ¡Me estoy quemando! ¡Me quemo! ¡Me voy a morir! —Grita Samuel.
Samuel entra a la casa corriendo y llega a la habitación principal. Luis controla sus nervios, lo sigue a su habitación y le enciende el abanico y se lo pone enfrente para que no le arda tanto la piel. Cuando Luis vuelve a salir a su galería ve a su compadre Juan Francisco, que tenía la ropa quemada y la piel blanca y encendida. En la mano llevaba a su perro quemado y muerto en sus brazos.
— ¡Compadre! ¡Ay Dios Santo pero qué es esto! — recuerda Luis Matos que le dijo.
Juan Francisco soltó al perro frente al portón y resbaló en un muro dentro de la galería.
Luis salió a buscar ayuda y en la calle se encontró con el hermano de Nelson Osoria y ambos regresaron a la casa.
Se seguían escuchando explosiones, pero los gritos habían cesado. Entre los dos envolvieron a Juan, Samuel y Gris en sabanas y los montaron en la parte de atrás del carro y Luis Matos se dirigió a CEMELI (Centro Médico de Licey). En los asientos de atrás, los tres iban gritando y quejándose y en reiteradas veces mencionaban el nombre de Braiden, preguntaban dónde estaba. Luis Matos veía por el retrovisor las caras irreconocibles, deformadas por las quemaduras de los familiares con los que hacía dos días había hablado y comido completamente normal.
No lograba hacer sentido a nada de lo que ellos le decían.

En ese momento Eridania iba descalza corriendo en la multitud, cargaba a su hija, y atrás venían sus dos hijos pequeños, su hermana y la Gorda que iba a un paso lento, callada, sin prestar atención al ambiente, como si estuviera sonámbula.
Estaba hinchada y semi desnuda porque su ropa se había quemado.
La hermana de Eridania encontró un carro y le dijo:
—Vete tú con los niños, yo me llevó a la Gorda a la clínica.
Luego de que Eridania saliera de la zona de la explosión con sus dos hijos y su hija encontró a una conocida, ésta le prestó ropa y unas chancletas. Luego, consiguió que alguien la llevara a casa de su suegra.
En cuanto a Grissel, la mamá de Braiden, no se había dirigido a casa de Luis Matos, se había quedado atrás. Estaba hinchada en todo el cuerpo y con la ropa quemada, iba por la calle donde todo el mundo iba gritando y corriendo.
—No me dejen morir por favor, ayúdenme, llévenme a un hospital. — Le decía Grissel a la gente.
Luego de un tiempo alguien se fijó en ella, la tomó de la mano, la montó en un carro y llevó a CEMELI.
Cuando Luis llegó a la CEMELI el personal los ayudó a sacar a todos del carro. Todos los ojos del parqueo miraban la escena de los tres quemados entrando a la clínica en silencio. Desde que Luis pudo se montó en el carro y volvió al barrio a buscar a sus hijos, pero cuando llegó otra vez a su casa encontró las calles cerradas por las autoridades. Un vecino que se encontró le dice que su esposa Eridania se fue a casa de su mamá.

Cuando Eridania llegó a la casa de su suegra no podía llamar a Luis porque nadie andaba con celular, pero a los pocos minutos entró por el marco de la puerta su esposo. Ahí se reunieron todos.
Luis Matos llevó a Eridania a la CEMELI y dejó a sus hijos con su mamá.
En Brisas del Palmar, desde su ventana, José Abreú, un joven de 23 años, había visto toda la escena de Don Nilson, Doña Juana, Julissa y su bebe. Salió de su casa y encontró el patio del vecindario en candela. Su reflejo fue entrar a la marquesina, sacar el carro de su papá y montar a Julissa y a su niña y llevarlas a La Unión Médica. En el viaje iba callado, nervioso y rápido. Miraba por el retrovisor y escuchaba la bebe llorando y a Julissa gritando.
Cuando José Abreu llegó a la clínica contó en emergencia todo lo que sucedió y les entregó a Julissa y a la niña. Volvió al vecindario y cuando llegó le informaron que ya habían llevado a Don Nilson y a Doña Julissa a emergencias.
A Don Nilson lo había llevado Katherine Hernández y su papá, quienes luego de la explosión salieron al parque del vecindario y lo vieron tirado en la grama carbonizada. Mientras su padre sacaba el carro, ella con ayuda de otros vecinos tomaron a Don Nilson y lo entraron en el asiento de atrás. Lo llevaron a emergencias de La Unión Médica y ahí llamaron a sus familiares.
A Doña Juana la llevaron los Contreras, una pareja de vecinos que la montaron en su carro hasta el HOMS (Hospital Metropolitano de Santiago). Sus conductores temblaban, gritaban, y hablaban en voz alta por los nervios, iban más asustados que ella, pero ella les decía en absoluta calma que estaba tranquila y en paz, que no se preocuparan por ella.
El hijo de Grissel y Samuel, Braiden, murió inmediatamente con la explosión en su décimo mes de cumpleaños. Su cuerpo, chamuscado, fue encontrado por las autoridades luego de haber apagado el fuego.

En los días consecutivos las víctimas fueron llevadas a diferentes hospitales, donde fueron falleciendo. Gris murió el cinco de octubre. A ella le siguió su esposo, Juan Francisco, que murió el siete de octubre. Grissel murió el ocho y su hermana, la Gorda, falleció el día quince. Dos días después murió Samuel.
Nelson Osoria, Don Nilson, Doña Juana y Julissa también fallecieron en este mes de octubre. Los únicos dos sobrevivientes fueron el niño de la casa azul y la hija de Julissa, quien siempre estuvo en el pecho de su madre durante el accidente.
En total hubo doce muertos que han dejado a los familiares y vecinos completamente traumatizados. Eridania y Luis lloran recordando aquel día, condenan a la empresa de Coopegas y que esta no haya tenido ningún tipo de regulación del Estado. Luis Matos dice que tiene problemas para dormir en las noches y que se levanta a las cuatro de la madrugada cada día.
En el caso del vecindario Brisas del Palmar los vecinos están enojados con Coopegas y demandan que no se vuelva a abrir la planta. La señora Contrera que llevó a doña Juana, dice que no puede dormir en las noches y que cuando escuchan sonidos fuertes dentro de la casa se asustan. Uno de los vecinos de Don Nilson y Doña Juana dijo que “la única terapia que necesitamos para recuperar la tranquilidad paulatinamente es saber que esa planta no va a abrir.”
Limonal Arriba y la carretera La Peña respiran un aire fúnebre. Coopegas tiene plataformas de zinc que tapan la planta para que los curiosos no puedan ver hacia adentro, pero sí se da la vuelta a la calle donde residen Luis y Eridania, se puede ver la casa de De Los Santos destrozada, negra, y en su patio algunos juguetes y el coche de Braiden.
Han pasado 22 días desde el momento en que la vida se les torció a los habitantes de Limonal Arriba, en Santiago. Y desde entonces, lo que respiran es un aire fúnebre.
Santo Domingo, RD
El Índice Mensual de Actividad Económica Mensual (IMAE), indicador del comportamiento económico de septiembre cerró en -5.6%, cinco veces menor que la contracción de -29.8% de abril pasado, lo que refleja la recuperación que va alcanzando la economía, a pesar de los efectos de la pandemia.
En un discurso con motivo del 73 aniversario del Banco Central de República Dominicana (BCRD), el gobernador de la entidad monetaria, Héctor Valdez Albizu, a la que dijo ha dedicado 45 años de vida laboral, destacó el resultado del IMAE y la recuperación por las medidas expansivas asumidas por las políticas monetarias, en coordinación con las medidas del Gobierno para que los efectos de la pandemia sean menos severos.
“Estamos caminando a pasos firmes” dijo Valdez Albizu previo a adelantar como primicia que se puso a disposición de las entidades financieras RD$40,000 millones a una tasa anual de 3.0% para ser canalizados en préstamos a empresas y hogares a un interés no mayor de 8% anual.
El funcionario explicó el desempeño de la economía dominicana en enero-septiembre 2020 y sus perspectivas para el próximo año. Proyectó un mejor desempeño que el señalado para final de este si se materializan los planes contemplados y para el 2021 espera que el proceso de recuperación se acelere para cerrar con un crecimiento de 6%, mayor al crecimiento potencial de la economía.
En términos de indicadores, citó el crecimiento de las remesas, la Inversión Extranjera Directa y las exportaciones, así como una menor contracción en el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos.
La economía va en el camino correcto, reiteró Valdez Albizu, no sin dejar de precisar que el mundo se encuentra prácticamente en recesión, en una crisis global que ha afectado a miles de productores.
Facilidad de liquidez
Valdez Albizu informó que fueron aprobados RD$40,000 millones de Facilidad de Liquidez Rápida, que canalizarán recursos a los sectores productivos Miymes y hogares a tasas competitivas. Dijo que de estos recursos, RD$20,000 millones serán para nuevos préstamos y los otros RD$20,000 millones para refinanciamientos y reestructuraciones de préstamos a tasas de interés más bajas y plazos más favorables.
“Estamos convencidos que estas medidas adicionales contribuirán a mantener los altos niveles de liquidez del sistema financiero, lo cual aceleraría el mecanismo de transmisión de la política monetaria, incentivando la canalización del crédito al sector privado y favoreciendo el impulso de la demanda interna”, aseguró en un discurso el titular de la entidad financiera con motivo del 73 aniversario del Banco Central, donde se presentaron los indicadores de desempeño de la economía dominicana desde enero a septiembre de este año.
Opinó que con esta medida se busca aliviar la carga de las micro, pequeñas y medianas empresas y de los hogares dominicanos ante la crisis mundial generada por la pandemia del Covid-19.
Reacción
El economista Antonio Ciriaco Cruz consideró que las cifras que dio el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, de que entregaría RD$40,000 millones a las entidades de intermediación financiera para los hogares y Mipymes, es parte del parte del programa de estímulo de mantener la liquidez del sistema financiero.
“Esto es para responder a las necesidades de financiamiento que puedan tener las empresas en el período de recuperación”, destacó Ciriaco Cruz.
El también vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) valoró que se le den facilidades a los hogares y microempresas porque si los bancos no son flexibles, aumentará la morosidad.
indicadores
-5.6%
La actividad económica registró una variación interanual de -5.6% en septiembre, para una mejoría de 24.2 puntos porcentuales respecto al -29.8% de abril y una contracción cinco veces menor.
50,000 usuarios
De las medidas de estímulo monetario del BCRD, se han desembolsado unos RD$123,000 millones a más de 50,000 beneficiarios.
Tasa interés baja
La tasa de interés activa promedio ponderado de la banca múltiple bajó más de 300 puntos básicos, pasando de 13.28 % en marzo a 9.95 % en septiembre.
Inflación
Aumulada a septiembre fue de 3.74 %.
IED de $2,066 MM
La inversión extranjera directa alcanzó US$2,066.4 millones en enero-septiembre 2020, permitiendo financiar más de dos veces el déficit de cuenta corriente de igual período.
Reservas
Al 30 de septiembre, las reservas internacionales superaron los US$10,500 millones.
Se había levantado para ir a trabajar y mientras se alistaba para partir se percató de que en la envasadora de gas estaba pasando “algo raro”.
Nelson Osoria Cepeda, de 25 años, al ver la “neblina de gas” que arropaba la casa de sus vecinos Juan Francisco y Griselda, salió corriendo para despertarlos y avisarles de la situación.
No llegó a tiempo. Mientras iba corriendo estalló la envasadora y quedó atrapado entre las llamas que provocó la explosión, relató su madre Patricia Cepeda Fernández.
Patricia estaba durmiendo cuando la explosión pero expresó a LISTÍN DIARIO lo que su hijo le contó cuando fue a verlo al hospital.
Lecho del hospital
“Mami yo fui a avisarles cuando lo vi y pasó lo que pasó”, les dijo Nelson cuando estaba ingresado en el hospital. La dama aun no cree que su hijo falleció. Con gran pesar, sin querer hablar de cómo lo recordará y un nudo en la garganta, intenta hablar del tema.
“Es una pena que mi hijo haya muerto, una persona sencilla, humilde y era muy cariñoso”, expresó haciendo un esfuerzo para contener las lágrimas. “Para mí fue un héroe”, repitió una y otra vez aún nerviosa.
Mientras su hermana, Rosalidia Osoria, relata que cuando fue a visitarlo en el hospital él le dijo con seguridad que estaba “bien dentro de lo que cabe”.
De comer solo pedía frutas, confiesa su hermana, al tiempo que recuerda que lo alentó expresándole que pronto se sanaría y estaría bien.
En un momento presentó mejoría, pero las graves quemaduras en su superficie corporal no le permitieron sobrevivir.
Otro testimonio
El pasado 3 de octubre, Marilyn Gabino estaba en Puerto Plata sin saber que al contestar una llamada se enteraría de la peor noticia de su vida: una explosión impactaría a su hijo Samuel Gabino.
La madre del joven de 18 años, una de las víctimas mortales de la explosión de la envasadora de gas, dijo que a lo mejor está viva porque no estaba en el municipio de Licey al Medio el día de la tragedia.
Mientras relataba las últimas palabras que le expresó su hijo, movía su cabeza de un lado a otro diciendo “es algo desastroso”.
Cuando estaba en el hospital exclamaba que no podría vivir sin su hijo Braiden, a quien no pudieron sacar antes de apagar las llamas. El bebé de 10 meses quedó totalmente calcinado.
Su madre recalca que es un dolor que nunca superará mientras viva.
“Es un trauma de madre, abuela y parientes. Es un dolor que nadie entenderá. Yo no quiero vivir en esta casa ya, no estamos preparados para esto”, dijo entristecida y como queriendo darle sentido a su dolor.
Lo divino
El padre Radhamés Cruz ya se encontraba despierto y se disponía a colar un café cuando se percató que las personas corrían despavoridas por las calles.
“Cuando yo veo ese chorro de gas para arriba blanquito llamo a las otras personas y les digo: ¡la planta explotó!, pero aún no había explotado, pero se supone que es lo que iba a pasar”, agregó.
Pensativo expresa que la explosión no fue “algo normal”. Las llamas –recuerda- eran tan grandes que ni los bomberos podían alcanzarlas y por “orden divino los demás pobladores del municipio están vivos”.
“Fue Dios que vino, puso dos arcoíris, oscureció todo esto y llovió encima de la planta de gas nada más”, dice con las manos alzadas y haciendo el simulacro del arco.
SEPA MAS
Doce muertos por la explosion
Tragedia.
Doce personas han muerto por la explosión ocurrida el pasado 3 de de octubre.
Familia.
Entre los fallecidos hay seis integrantes de una misma familia que residían cerca de la estación de gas propano.
Dos niños.
Otros dos niños integrantes de la familia Santos Padilla están recluidos en centros de salud en condición estable.
Violación.
Técnicos de organismos de socorro han revelado que muchas de las envasadoras de gas de Santiago tienen instalados los tanques de almacenamiento del carburante al aire libre.
“Las volantes femeninas son las más agresivas”
Santo Domingo, RD
Ser autoridad en la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) supone estar en servicio y ejercicio de potestades de mando, de carácter legítimo ante la población, amparados en unos fundamentos que les pone a cargo de un trabajo constante, diario, como entes fiscalizadores de las infracciones y faltas en el ámbito del tránsito terrestre.
Bajo el uniforme de la Digesett se ocultan múltiples historias de miembros de esa institución, quienes a menudo son insultados y sobre ellos recaen valoraciones negativas. En muchas ocasiones son agredidos física y verbalmente por parte de conductores que se atreven a desafiar su autoridad.
Ángela Montero, Iván Pérez y Carmen De la Rosa, son algunos de los uniformados que experimentan en carne propia la falta de educación vial que prima en la República Dominicana, reflejada en los últimos reportes estadísticos de la Digesett.
A las cinco de la mañana inicia la jornada laboral de estos agentes. Ángela Montero Lorenzo, sargento mayor de la institución, antes de salir a las calles prepara el desayuno de sus tres hijos de quienes se despide hasta aproximadamente las dos de la tarde, cuando finaliza su jornada laboral como fiscalizadora del tránsito.
La agente ha brindado cuatro de sus 34 años al servicio del organismo y durante este tiempo le ha tocado lidiar con todo tipo de situaciones. “Han tratado de agredirme, yo le digo que mantengan su distancia. No he llegado a la agresión física, pero verbalmente sí; mucha, muchísima”, explicó Montero a periodistas de Listín Diario.
Uno de los momentos más difíciles para la sargento mayor en el ejercicio de su labor fue enfrentarse a un ciudadano que le apuntó con un arma de fuego cuando intentaba fiscalizarlo. Aferrándose a los protocolos, según Montero, logró lidiar con la situación haciendo ceder al conductor.
Una situación similar vivió el agente Iván Pérez, quien en sus 12 años de servicio ha sufrido agresiones por parte de los conductores que muestran una “actitud prepotente” al ser detenidos por cometer una infracción de tránsito. Con más de una década de experiencia, ya ve los ataques como “algo normal” por la gran cantidad de veces que suceden.
No obstante, el agente asegura que sus superiors “los preparan” para actuar profesionalmente ante estas situaciones con el fin de brindar un “excelente servicio”. “Tratamos de no llegar al terreno de los conductores, sino que ellos vayan al terreno de nosotros”, agregó.
Cada mañana, Pérez deja a sus hijos de siete y cuatro años a cargo de su esposa, para enfrentarse a las vicisitudes que implica ser un agente de tránsito en la República Dominicana. Con una camiseta de mangas largas y una gorra para protegerse del sol abrasador, narra cómo ingresó a la Digesett en busca de una fuente de ingresos para costear su carrera como contable y mantener a su familia.
Como empleado de la Digesett, Pérez ha tenido varias experiencias “positivas” entre las que resaltó, con gran emoción, un regalo de bodas que le hicieron sus superiores y los premios y reconocimientos que ha ganado. “Cuando me casé me regalaron una estufa”, dijo con una sonrisa que se reflejaba en sus ojos por la mascarilla que cubría su boca.
Añadió que también hay conductores que lo recuerdan y “le regalan jugos” como muestra de agradecimiento por su “buen servicio”.
Los agentes de tránsito pasan la mayor parte de su tiempo en las calles en contacto con los ciudadanos, lo que les hace partícipes de experiencias memorables. Tal fue el caso de la cabo Carmen De la Rosa, quien en el marco de sus funciones socorrió a una embarazada.
“Yo estaba en la avenida Tiradentes con Kennedy aproximadamente hace dos años, tuve una conductora que había hecho un giro prohibido en la avenida Lope de Vega y la detuve. Ella era una señora embarazada que presentaba varios síntomas de parto y manejamos la situación auxiliándola, hasta que llegó la unidad de salud y el familiar que llamamos”, recordó De la Rosa.
Con tan sólo 17 años ingresó a la institución a través del Cuerpo Juvenil de Seguridad de Tránsito, Amet Juvenil, en el cual daba servicios a los centros educativos para darles paso a los estudiantes que transitaban las vías.
“Siempre me ha gustado el proceso de ayudar e interactuar con la gente y cumplir con la ley, que es una responsabilidad muy fuerte. Esto me llevó a ser parte de la Digesett”, manifestó De la Rosa.
Principales infractores
e infracciones
Los choferes de carros y guaguas públicas son para la oficial Montero “un tema particular”, quienes menos educación vial poseen, ya que obstruyen el tránsito y “montan” o dejan pasajeros en zonas no autorizadas.
De manera general, en la intersección de las avenidas Abraham Lincoln y John F. Kennedy donde laboran Montero y Pérez, la principal infracción es el salto de la luz roja, que viola el artículo 134 de la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, el cual establece que los conductores que se encuentren frente a la luz roja del semáforo deben detenerse en el lugar marcado sobre el pavimento.
En lo que va de año, el histórico de tránsito de la Digesett ha registrado 39,734 violaciones a la luz roja, más de 12,574 giros prohibidos, 11,829 obstrucciones de tránsito y por lo menos 17,174 casos de estacionamientos en lugares prohibidos.
Los agentes coincidieron en que el sexo femenino al volante es “el más agresivo” al momento de su detención y fiscalización. “Hay mujeres que violan la luz roja y cuando las queremos parar nos tiran el vehículo encima”, se quejó Pérez, mientras resaltaba que en el país debe reforzarse la educación vial y que los ciudadanos tienen que obedecer a las autoridades.
Ley 63-17
La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, tiene por objeto regular y supervisar la movilidad, el transporte terrestre, el tránsito y la seguridad vial en la República Dominicana y establecer las instituciones responsables de planificar y ejecutar dichas actividades.
Para el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), esta ley constituye un paso agigantado para la organización de las calles del país. Asimismo, permite enfrentar las muertes por accidentes de tránsito y es a la vez un instrumento jurídico paradigmático, con la calidad para solucionar un problema ancestral.
LUZ ROJA
“No vi la luz roja, tengo una emergencia, no vi el letrero” son las excusas más frecuentes de los conductores al momento de ser detenidos por los agentes de la Digesett.
Además, De la Rosa considera que la falta de educación vial es un problema que viene desde el hogar. “Los conductores tienen mucha falta de disciplina y educación. No se respetan entre ellos mismos y a veces se nos torna un poco difícil”.
Aunque muchos conductores se niegan al llamado de atención de un agente, Montero puntualiza que no siempre se trata de poner una multa, pues su objetivo principal es educar al conductor para que las infracciones no se vuelvan a repetir.