Sin penas ni glorias, por la puerta de atrás. Así se irá Alex Rodríguez del béisbol, tras una carrera de 22 temporadas, con un año de interrupción, marcada por números excepcionales y demasiadas mentiras.

Elegido como primera selección del draft amateur de 1993 por los Marineros de Seattle, A-Rod parecía destinado desde un principio a ser uno de los mejores jugadores de la historia.

Y casi lo logró, aunque para ello recurrió tanto al engaño y la trampa, que ya nadie sabe cuánto consiguió a base de talento y trabajo y cuánto a golpe de fraude.

El próximo viernes 12 jugará su último partido, tras llegar a un acuerdo con los Yankees, que lo mantendrán hasta diciembre del 2017 como asesor especial de la nueva generación de jugadores que buscará devolverle el brillo de antaño a la franquicia deportiva más famosa del mundo.

Para Rodríguez, la decisión tiene que haber sido dura, durísima, pues más allá del consumo de sustancias prohibidas que ayudaron a impulsar su carrera, el jugador de origen dominicano es un trabajador incansable y uno de los peloteros más entregados de todo el béisbol.

Y a menos que nos depare una última sorpresa en la semana final de su carrera, se quedará a cuatro jonrones de los 700, lo cual significa un fuerte golpe a su ego, quizás una de las razones que lo llevaron a buscar soporte extradeportivo en los esteroides: su vanidad.

Cuando se convocó a la conferencia de prensa, un día antes, mucho se especuló sobre los temas a tratar y sobre todo, si habría un futuro para A-Rod más allá de los Yankees.

Pero el propio jugador se encargó de aclararlo e insistió en que esto se trata de retiro.

Sus números ya no dan para más y mantenerlo en la alineación es una carga demasiado pesada para un equipo que ya empezó a pensar en su mañana.

Son 41 años de edad, con lesiones incluidas y el tiempo no puede echarse hacia atrás.

“Quisiera jugar para siempre, pero así no es cómo funcionan las cosas. Decir adiós es quizás la parte más dura de este trabajo”, señaló Rodríguez.

Son de imaginar cuán intensas deben haber sido las negociaciones entre el jugador y la franquicia, aunque al final, las cosas terminan en paz, luego de una relación tormentosa que incluyó demandas y acusaciones durante el período previo y de suspensión durante la campaña del 2014.

Visiblemente emocionado, al borde del llanto, A-Rod puso fin a su carrera llena de momentos gloriosos y profundos baches.

En un país donde mucha gente se preocupa más por dejar un legado, que por disfrutar la vida, Alex se va con la interrogante abierta de cómo será recordado en el futuro.

Si como el pelotero que acumuló más de ,3000 hits y casi 700 jonrones, entre muchas otras cifras reservadas para unos pocos, o como el tipo egocéntrico, con aires de diva, que quiso engañar al mundo e ir más allá del extraordinario talento que le dio la vida.

Jorge Morejon/ESPNdeportes.com

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